El capítulo granmense de la 34 Feria Internacional del Libro demostró una vez más que este es un evento donde la cultura se enriquece.
Con la literatura como protagonista y acompañada del resto de las manifestaciones artísticas, la cita trajo al territorio la posibilidad de ofrecer espacios para los más diversos gustos e intereses.
Presentaciones de novedades literarias, conferencias, conversatorios, homenajes y espectáculos resaltaron en la misma.
Asimismo, se contó con una nueva área de destinada para la expoventa y comercialización de libros de usos, raros y valiosos con presentaciones y donde también la vanguardia joven ofreció un taller para la restauración de obras.
Los infantes disfrutaron del área Pelusín de Fiesta, la que distinguió a nuestro Títere Nacional, desde la creación infantil y la presencia de autores para niños.
La Uneac, la Ahs, la Unhic e instituciones como el Cine, la Música, Artes Escénicas, Artes Plásticas, la Biblioteca y otras confluyeron en su quehacer para junto al Centro Provincial del Libro y la Literatura realizar el evento.
Aún ante las actuales circunstancias, con la Feria Internacional del Libro, en Granma se apuesta por el crecimiento espiritual y el reconocimiento a escritores, editores, libreros y todos los que de una forma u otra no detienen su labor para hacer del libro un acompañante lleno de sabiduría.