Al Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, en el centenario de su natalicio, fue dedicada la inauguración este 13 de agosto en el hospital infantil General Luis Ángel Milanés Tamayo, en Bayamo, de una sala para tratamiento y rehabilitación de adolescentes adictos a las drogas, alcohol y medicamentos fuertes.
La Empresa de Gastronomía en el municipio cabecera de la provincia de Granma, región oriental de Cuba, donó a la mencionada institución de salud el local de una cafetería próxima.
Entusiastas constructores lo acondicionaron y artistas locales de la plástica donaron obras para ambientar sus paredes.
Dedicar la puesta en servicio de esa sala especializada al Líder Histórico de la Revolución Cubana, trajo a la memoria de quienes estuvimos presentes, la visita realizada por él al pediátrico General Milanés, como es más nombrado.
La hizo el 19 de julio de 1981, en horas de la tarde, después de inaugurar el campamento de pioneros exploradores Ramón Paz Borroto, en Santo Domingo, lugar de la Sierra Maestra perteneciente al municipio de Bartolomé Masó.
En aquellos días, la epidemia de dengue hemorrágico introducido en nuestro país por agentes al servicio del gobierno de Estados Unidos cobraba vidas de inocentes, por lo que en la jornada anterior Fidel estuvo en el hospital pediátrico Hermanos Cordové, en Manzanillo.
El Máximo Líder de la Revolución Cubana recorrió todas las instalaciones del centro asistencial manzanillero, pregunta sobre su equipamiento y tratamiento a que son sometidos los niños con enfermedades renales.
Sugiere se analice la posibilidad de construir allí una sala de aplicación de terapia intensiva, similar a una construida en Centro Habana, que conste con riñón artificial para atender a los niños que padecen enfermedad renal crónica.

Se interesó, además, por el estado general del inmueble y explotación de sus equipos. Orientó laborar en las redes eléctricas, pues le informaron que en ocasiones el voltaje disminuye de manera considerable, lo que afecta el funcionamiento y utilización de equipos médicos.
Al General milanés llega, en la fecha antes indicada, sobre las 4.00 de la tarde. Recorre con sus pasos largos y firmes las salas del hospital, dialoga con niños afectados por dengue, también con sus acompañantes, médicos y enfermeras, a quienes les habla sobre el programa de creación de salas pediátricas de cuidados intensivos.
La doctora Idalmis Paumier, directora del hospital, le informa que este tiene capacidad para 170 camas, pero se habilitaron otras 22 debido a la epidemia de dengue, enfermedad por la que estaban ingresados en ese momento, 63 niños.
Del General Milanés Fidel y sus acompa;antes enrumban hacia el instituto politécnico de la Salud Clodomira Acosta Ferrales (ahora escuela pedagógica Rubén Bravo Álvarez), en el que se habilitó una sala especial con 300 camas, para el ingreso de personas con dengue.
Allí se repite la escena de sincero interés de Fidel por la evolución de los ingresados, y manifestación de afecto y gratitud hacia él, por parte de los enfermos y de quienes luchaban sin descanso por preservarles la vida.
Dialoga con varios pacientes, entre ellos la niña Beatriz Osorio González, preguntándole cómo se sentía y si era bien atendida.
Fidel dijo que la sala se encontraba en buenas condiciones y era muy fresca.

A interrogantes hechas por el Comandante en Jefe, el doctor Humberto Oramas, director del centro hospitalario especial, Gudelia Brizuela, pediatra y subdirectora de la sala, y Víctor Benítez, director del politécnico Clodomira Acosta Ferrales, les responden que en la provincia de Granma solo habían ocurrido dos muertes causadas por dengue, siendo ambas personas mayores de edad.
Fidel expresó que tanto la escuela en general como la sala especial en particular, se encontraban en muy buenas condiciones.
Preguntó cómo marchaba en Granma la campaña contra el mosquito Aedes aegypti, informándosele que se trabajaba de manera intensa y lograban avances.
Al respecto, el eterno guerrillero informó que a finales de ese mes de julio de 1981, cuando se pasaría a la segunda fase en la lucha contra el mencionado insecto transmisor de enfermedades al hombre, el país contaría con cantidades suficientes de recursos como plaguicidas y equipos para combatirlo.
En todas las ocasiones reseñadas, Fidel dijo que se haría cuanto fuera necesario para cortar la epidemia y a favor de la salud de quienes la sufrían.
Hechos como la creación de una sala especializada para atender a adolescentes que quieren salir de las redes de la adición a sustancias que los dañan, dan continuidad, en estos tiempos duros para los cubanos, a la inmensa obra de Fidel en el campo de la salud pública.