El Día Mundial de la Paz fue celebrado hoy en el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), en la provincia de Granma, con una jornada dedicada a promover la convivencia, la solidaridad y el entendimiento entre las nuevas generaciones.
La actividad reunió a estudiantes de diferentes escuelas del reparto Jesús Menéndez, de Bayamo, quienes participaron en un espacio de reflexión y expresión artística en favor de la paz.
La presencia de los niños y adolescentes otorgó un significado especial a la celebración, pues son ellos quienes, mediante sus ideas y acciones, pueden contribuir a construir en el futuro una sociedad más justa, respetuosa y libre de violencia.
Como parte del encuentro, se realizó la premiación del concurso “Los niños pintan la paz”.
En esta ocasión fueron laureadas las estudiantes Heidi Laura Cedeño Álvarez, Yeneislay Alvarado Palomino y Gabriela Gómez Carrazana.
Sus trabajos demostraron que el arte constituye una poderosa vía para expresar sentimientos, defender valores y transmitir mensajes de esperanza.

A través de los colores y las imágenes, las pequeñas reflejaron su visión de un mundo donde prevalezcan la amistad, la cooperación y el respeto a la vida.
El momento cultural estuvo amenizado por la actuación del coro Ismaelillo, dirigido por Ary Rodríguez, la interpretación de temas relacionados con la paz contribuyó a crear un ambiente de alegría y fraternidad.
La música, al igual que la pintura, permitió unir a los participantes en torno a un ideal común, la necesidad de resolver las diferencias mediante el diálogo y la comprensión.
El Día Mundial de la Paz se conmemora cada 21 de septiembre desde 1982 y su celebración fue aprobada el 30 de noviembre de 1981 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, con el propósito de fortalecer los ideales de paz entre las naciones y los pueblos.
Esta fecha invita a reflexionar sobre la importancia de rechazar la violencia y promover relaciones basadas en la solidaridad.
La jornada desarrollada en Granma reafirmó que la educación y la cultura desempeñan un papel esencial en la formación de ciudadanos comprometidos con la paz.
Cuando los niños aprenden a convivir, respetar y ayudar a los demás, se convierten en protagonistas de un futuro más humano, por ello, actividades como esta no solo celebran una fecha internacional, sino que también siembran valores indispensables para la sociedad.