La Dra. C. Rita Irma González Sábado graduada de la especialidad de Psicología Clínica en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas en 1986, recibió la Orden Carlos Juan Finlay en acto solemne.
El reconocimiento avala una destacada trayectoria como vicedecana de posgrado, directora de ciencia y técnica, metodóloga en el área de innovación tecnológica y profesora de la Facultad de Ciencias Médicas de Manzanillo.
Colaboradora en Guinea Bissau en dos oportunidades y en Angola en otra ocasión, es madre de dos hijos médicos especialistas en Medicina General Integral —uno de ellos, además, oftalmólogo— y esposa de un psicólogo. Ha recibido las medallas José Tey, la Distinción por la Educación Cubana y la medalla Frank País García.
En entrevista con este medio, comparte sus reflexiones sobre la formación profesional, los retos de la psicología en el contexto actual y el papel de la familia en su vida dedicada a la docencia y la investigación.
— Doctora, ¿cuándo y cómo comienza el quehacer de Rita?
— «Esta formación es continua, desde el propio pregrado, desde la formación de la universidad, que agradezco muchísimo. Yo me gradué en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, y desde allá teníamos una formación muy estricta, muy rigurosa, y eso me valió mucho para luego, cuando me gradué y empecé como profesional en los distintos escenarios donde he podido trabajar. Empecé en la atención primaria de salud en el Policlínico 2 de Manzanillo, del cual tengo gratos recuerdos, donde laboré como miembro de un grupo básico de trabajo en las funciones asistenciales como psicóloga y como formadora también del pregrado en la carrera de Medicina, luego en la carrera de Psicología y después en la especialidad de Medicina General Integral.»
— ¿Qué representa este reconocimiento a tantos años de labor?
«— Para mí es un orgullo muy grande que, presidido por otras medallas y distinciones, reciba la Orden Carlos Juan Finlay, junto a otros colegas que también fueron merecedores. Esto cristaliza todo un proceso de aportes y reconocimiento a la labor que hemos desempeñado.»
— ¿Qué significa para Rita contribuir a la formación de profesionales de la salud en el actual contexto?
«— Creo que nunca desligamos la formación profesional de todo lo que hagamos. Cuando uno se gradúa y va desarrollando toda una experiencia en el campo de la psicología, le acompaña para toda la vida. Le acompaña para lo personal, familiar y laboral, porque ese es el reto: que nosotros aliviemos, apoyemos, orientemos, ayudemos en general al prójimo, a la persona que tengamos más próxima, y que le hagamos más placentera la vida a pesar de todos los contratiempos que puedan existir. A la persona hay que desarrollarla, motivarla, incentivarla para que no pare, sino para que se mantenga activa, para que pueda tener siempre una motivación hacia algo que le pueda desarrollar una perspectiva de vida y que esté acompañada al mismo tiempo de un desarrollo profesional. Y es por eso que hoy tenemos el orgullo de haber formado disímiles estudiantes de medicina, de especialistas en distintas ramas médicas y no médicas, e incluso hoy que tenemos la posibilidad de ser doctores en ciencias, hemos tenido la posibilidad de formar másteres y otros profesionales que están ya hasta en la formación doctoral y otros que ya han sido graduados como doctores en ciencias. Y ese es precisamente el reto que debe tener todo profesional y todo formador: usted tiene que buscar una sustentabilidad, una sostenibilidad en lo que usted hace, porque usted no debe enquistarse y creer que todo lo que adquirió es solo para usted; usted es para diseminar, para hacer a otros mejor también.»
— ¿Cuáles han sido los principales resultados de la doctora Rita Irma González Sábado?
«— Los investigadores tenemos siempre un camino que se recorre y que parte de pequeñas cosas hasta que se logra un resultado mayor. Yo, desde que trabajaba en la atención primaria de salud, tuve una vinculación directa con un tema, que es la prevención de la conducta suicida, con un prisma que abarcaba y que abarca desde la niñez hasta la adultez, y eso me permitió aportar determinados resultados que fueron reconocidos en foros, jornadas científicas o en premios anuales de salud en la propia universidad de ciencias médicas. Luego continúa cuando llegué a la academia, donde continúo con mi línea de investigación en otras aristas ya desde la parte de la formación de profesionales que tenían que ver con esa prevención; es decir, nunca me aparté de esa parte terapéutica. Pero también incursioné porque inicié mi doctorado en Ciencias de la Educación y eso exigía que mi aporte tuviera que ver con lo formativo. Entonces, sin deslindarnos de esa gran temática, diseñamos un programa de formación de competencias para especialistas en Medicina General Integral en la prevención de la conducta suicida, y desde ahí obtuve mi grado científico de doctora en Ciencias Pedagógicas. Hemos formado másteres y formamos otros doctores.»
— ¿Qué se siente cuando esos profesionales que usted ha formado logran esa meta, pero no se detienen ahí, sino que siguen ese legado de formación continua?
«— Orgullo, porque es una satisfacción inmensa ver ese resultado de un esfuerzo y que se repliquen y sean mejores que uno.»
— ¿Cuánto aporta la familia para que la profesora Rita Irma dedique tanto tiempo a la docencia y a las investigaciones?
«— Mi familia ha sido vital. Mis padres me ayudaron con la formación de mis hijos, ambos son médicos, y mi esposo es psicólogo. Ha sido un pilar esencial en mi vida, han caminado junto a mí en su desarrollo profesional, pero también me ha acompañado en mi doctorado. Creo que es una entrega máxima y que la familia tiene que darte todo el tiempo y ellos asumir el resto, si no, no es posible. Por eso es mi gratitud eterna a mi familia y estoy orgullosa de ellos.»
— ¿Cuál es el principal reto que tiene una psicóloga para formar profesionales en estos tiempos?
«— El principal reto es no caducar, constantemente buscar elementos que incentiven, elementos que le den a la persona a dónde adherirse, a pesar de las contingencias y sabemos todo lo que tenemos a nuestro alrededor. Porque los retos han sido siempre altos, aun para los que lo logramos en otros tiempos, porque le exige a la persona en lo individual, en lo familiar, pero hoy es muy complicado todo. Entonces uno tiene que saber atemperar el discurso al contexto, tiene que emplear esa posibilidad de ajustar y reajustar, de no ser dogmático, de no ser esquemático, de no ser psicorrígido en estos momentos, y que esos profesionales vean en usted un aliado.»
— ¿Qué mensaje envía a sus estudiantes, a sus compañeros de trabajo y pacientes?
«— Mucho amor, pasión, unidad, cohesión, y que seamos capaces de entendernos y aportar, unos con más capacidad y otros con menos, pero todos los aportes son importantes. A mis colegas los amo, hemos formado una masa laboral compacta.»