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Fidel y su vínculo con Manzanillo

Manzanillo, segunda ciudad más importante de la provincia Granma mantuvo un estrecho vínculo con el líder histórico de la Revolución cubana desde mucho antes de aquel luminoso enero de 1959.

Cuando Fidel era estudiante de Derecho le propuso a la dirección de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) buscar la histórica Campana del ingenio de La Demajagua y llevarla a la Universidad de La Habana para protestar en un gran mitin contra el gobierno.

Fue así como el Primero de Noviembre de 1947 llegó por primera vez a la ciudad del Golfo del Guacanayabo a pedir el símbolo libertario de 1868 que fue depositada en el Aula de los Mártires de la casa de altos estudios habanera.

Pero los lazos de Fidel con Manzanillo continuaron desde su accionar en la lucha clandestina, cuando la medialunera Celia Sánchez Manduley, devenida en manzanillera de corazón, fortaleció el vínculo directo del líder y la ciudad.

Celia organizó desde aquí el apoyo a los expedicionarios del yate Granma a través de una red de colaboradores para acopiar medicinas, comida y otros bienes para la lucha.

Tras el triunfo revolucionario de 1959 volvería a Manzanillo por segunda vez , el cuatro de febrero donde en horas de la madrugada, daría el primer discurso al pueblo de Manzanillo en los frentes del antiguo hotel Edén, frente al parque al parque Carlos Manuel de Céspedes.

En aquel momento Fidel agradecería a la Perla del Guacanayabo el papel y su contribución con la revolución cuando expresó que: “de Manzanillo salieron los primeros dineros, las primeras frazadas, los primeros zapatos, los primeros voluntarios y las primeras medicinas para la revolución”.

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Luego vendría en otras ocasiones para inaugurar obras sociales como el Hospital Clínico Quirúrgico Celia Sánchez Manduley, y también a acompañar al pueblo manzanillero en difíciles situaciones como aquel agosto de 1992 luego del intenso sismo que azotó a la región oriental.

Su último recorrido por esta ciudad fue en marzo de 2002 cuando abrió las puertas del saber en el Curso de Superación Integral para Jóvenes, y el programa de la enseñanza de las Artes Plásticas en la Academia Carlos Enríquez.

Hoy en el centenario del Comandante en Jefe desde esta tierra se le recuerda con la misma pasión que él sintió por Manzanillo y su gente.