La Habana-. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, presidió hoy el acto conmemorativo por el aniversario 158 del alzamiento en el ingenio La Demajagua, hecho que marcó el inicio de las guerras por la independencia de la nación caribeña.
Ante la estatua de Carlos Manuel de Céspedes, conocido como el Padre de la Patria, los presentes rememoraron el 10 de octubre de 1868, fecha en que el prócer proclamó la libertad de sus esclavos y convocó a la rebelión para liberarse del yugo colonial español.
En la Plaza Carlos Manuel de Céspedes, en el corazón de La Habana Vieja, donde se erige la estatua que perpetúa al Padre de la Patria, se realizó un emotivo acto para conmemorar el 158 aniversario del inicio de las guerras por la independencia.
Con la presencia del Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República de #Cuba, @DiazCanelB, así como de los miembros del Buró Político Esteban Lazo Hernández y @DrRobertoMOjeda —presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y Secretario de Organización del Comité Central, respectivamente— se rindió homenaje a aquel cubano que comprendió el valor de la Patria y el derecho de todos a la libertad y la independencia.
“Céspedes simbolizó el espíritu de los cubanos de la época, la dignidad y la rebeldía que comenzaban a florecer”, afirmó José Ramón Monteagudo Ruiz, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido y jefe de su Departamento Agroalimentario, quien destacó que el insigne patriota inició la lucha por una Cuba sin amo, sin cadenas y sin tutela extranjera.
“Rememorar aquel acontecimiento es ratificar la decisión inquebrantable del pueblo cubano de fortalecer la unidad y defender la Patria y la Revolución”, enfatizó.
En tiempos desafiantes y retadores, el ejemplo de Céspedes y el legado de la gloriosa historia de Cuba constituyen fuente de inspiración y compromiso para el pueblo cubano.
#CubaViveEnSuHistoria #CubaVencerá
— Partido Comunista de Cuba (@PartidoPCC) October 10, 2026
El miembro del Secretariado del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) y jefe de su Departamento Agroalimentario, José Ramón Monteagudo, afirmó que rememorar este hecho ratifica el compromiso con el legado de los héroes y mártires de la patria.
Monteagudo enfatizó que la fecha convoca a fortalecer la unidad del pueblo y de las nuevas generaciones, dispuestas a defender la Revolución y la obra de justicia social por la cual cayeron miles de cubanos.
El dirigente señaló que la grandeza de Céspedes residía no solo en su decisión de levantarse contra el régimen colonial, sino en la coherencia ética que sustentó su causa, al renunciar a su posición social, fortuna y, finalmente, ofrendar la vida por sus ideales.
Al libertar a sus esclavos e incorporarlos como soldados de la patria, Céspedes sembró la semilla de una Cuba independiente y soberana, agregó Monteagudo.
Destacó que el prócer enseñó a los cubanos que la libertad no se mendiga, sino que se conquista; y también fundó una tradición de rebeldía, de dignidad, vocación de justicia social y de amor a la patria que no se detendría hasta alcanzar el triunfo definitivo de la Revolución el 1 de enero de 1959.
Por su parte, el historiador y director de la Casa Eusebio Leal de la Oficina del Historiador de La Habana, Michael González, calificó al iniciador de las gestas independentistas como un hombre de leyes, versos e ingenio que convocó a sus compatriotas a la dignidad.
González explicó que el pronunciamiento de 1868 no constituye un hecho aislado ni una improvisación, sino el estallido maduro de la conciencia nacional gestada por una generación insumisa ante el yugo colonial.
Céspedes no fue un héroe abstracto, sino un terrateniente acomodado que lo entregó todo: fortuna, familia y vida, convencido de que la independencia es un derecho universal y no el privilegio de unos pocos, alegó el especialista.