La Habana-. La economía cubana sufre su mayor deterioro en treinta años debido al recrudecimiento extremo de las sanciones de Estados Unidos, asevera un reporte del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC), presentado hoy en La Habana.
La quinta edición del Reporte sobre economía cubana, que abarca el primer semestre de 2026, señala que no solo se ha visto “la continuidad de la crisis, sino la aparición de un sistema de sanciones que incidió simultáneamente sobre la energía, el comercio, el turismo, la inversión y las finanzas”.
Estos análisis son realizados por el CEEC, adscrito a la Universidad de La Habana, “como una contribución al desarrollo de los estudios socioeconómicos en el país”, destacó Juan Alejandro Triana Barros, director del centro, quien agradeció la colaboración de la Embajada Suiza en Cuba.
La economía llegó a 2026 tras una contracción estimada del Producto Interno Bruno (PIB) de 5 por ciento en 2025, explicó el economista Ricardo González, investigador del CEEC.
La meta oficial de crecimiento del PIB de 1 por ciento para 2026 ha perdido viabilidad debido a que la política de asfixia de la administración de Donald Trump quiebra «pilares de la economía” como los insumos básicos, la demanda externa, el transporte y la logística, la inversión extranjera y los sistemas de pago y acceso a financiamiento, agregó.
La crisis energética resulta el principal mecanismo de transmisión del bloqueo recrudecido hacia el resto de la economía, asevera el estudio.
La afectación máxima diaria promedio pasó de cerca de mil 500 MW en el primer semestre de 2025 a mil 800 MW en igual período de 2026, con varias desconexiones parciales y totales del Sistema Electroenergético Nacional, explicó la economista Anicia García.
El turismo, uno de los sectores más golpeados, registró una caída del 58,4 por ciento en las llegadas de visitantes de enero a mayo, con apenas 360 mil arribos, el 16 por ciento de los niveles previos a la pandemia de Covid-19. Al cierre del período, el 73 por ciento de las instalaciones hoteleras permanecían cerradas y unos 25 mil trabajadores se encontraban disponibles, precisa el reporte.
La combinación de un bloqueo energético, la persecución financiera, la coerción sobre terceros países y la amenaza de intervención militar llevaron a la economía a un escenario de incertidumbre extrema, con efectos directos sobre la población, coincidieron especialistas.
En el ámbito social, el informe describe un deterioro sostenido de las condiciones de vida, de los insumos para el funcionamiento de los sistemas educativos y de salud, además de severas restricciones en el acceso doméstico a energía, agua y alimentos, entre otros impactos.
El documento destaca, además, que la capacidad de maniobra interna resulta muy limitada para reactivar el sector productivo y atraer inversión extranjera. Incluso la actividad privada, que venía despuntando, está mostrando una disminución considerable.
Ante este panorama, el gobierno cubano aceleró un proceso de transformación estructural y anunció 176 medidas económicas en junio de 2026, el paquete más amplio implementado desde la década de 1990.
Estas propuestas amplían los espacios para la inversión extranjera y privada, flexibilizan la empresa estatal, descentralizan decisiones y abren sectores antes reservados al Estado.
Para el también economista del CEEC Juan Triana Cordoví, es esencial comprender que las 176 medidas no constituyen en sí mismas todo el programa de transformaciones necesario, pero representan 176 oportunidades “a la n” en el ámbito territorial, empresarial e individual. “Es un abanico de posibilidades con menos restricciones”, agregó.
Las medidas, coincide el reporte, buscan conjugar mejor las potencialidades del mercado con ciertos niveles de centralización y de participación del sector público, un acercamiento a las necesidades reales de transformación.
Sin embargo, el texto advierte que su éxito dependerá de la integralidad, secuencia y coherencia con que sean implementadas, en un escenario donde las mismas restricciones que hacen urgentes los cambios, reducen también los recursos, el tiempo y la capacidad disponibles para llevarlas a cabo.