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Meteorólogos alertan sobre efectos de El Niño en el clima de Cuba

El Instituto de Meteorología (Insmet) de Cuba advierte que este año la presencia de El Niño podría ocasionar efectos como elevadas temperaturas, sequía y el riesgo de que algún ciclón afecte directamente a la isla. Conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), el fenómeno es una interacción entre océano y atmósfera que ocurre cuando las temperaturas superficiales del Pacífico ecuatorial oriental y central aumentan por encima de sus valores habituales.

El calentamiento del Pacífico central y oriental transfiere calor a la atmósfera, provocando sequías en Indonesia y Australia, así como inundaciones en partes de Sudamérica. Los especialistas consideran que la combinación con el calentamiento global hace impredecibles las repercusiones, que podrían agravar la intensidad de olas de calor y otros desastres.

Para Cuba, ubicada en el Caribe, la vigilancia de este fenómeno tiene especial importancia. El pronóstico del Insmet prevé una temporada de ciclones «menos activa de lo normal», y estima en un 40% la probabilidad de que la isla sea directamente afectada por al menos un huracán en el ciclo vigente hasta el 30 de noviembre.

En el caso de las tormentas tropicales, la posibilidad de un impacto directo se eleva a un 75%. Según la previsión, se espera la formación de hasta 11 ciclones tropicales, ocho de ellos con desarrollo en la cuenca del océano Atlántico, dos en el mar Caribe y uno en el golfo de México.

Para cinco de los ciclones anticipan que podrían alcanzar la categoría de huracán, y dos clasificarían como de gran intensidad. Entre los huracanes que han afectado a Cuba en los últimos años destacan Melissa (2025), Óscar y Rafael (2024) e Ian (2022).

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El Niño se fortalece
El Centro de Predicción Climática de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) informó que este fenómeno climatológico tiene un 69% de probabilidad de ser el más intenso desde 1950, con efectos que podrían extenderse por todo el planeta.

La NOAA elevó su pronóstico tras detectar que El Niño, que se ha manifestado desde junio, se fortaleció durante el último mes, alcanzando temperaturas que superan los dos grados centígrados en la superficie del Pacífico oriental y alcanzan hasta 10 grados bajo la superficie.

Los modelos informáticos coinciden en que El Niño alcanzará su punto máximo a finales del otoño y principios del invierno con una intensidad mayor a la prevista. La NOAA estima que superará al histórico super-El Niño de 1982-1983, que ostentaba el récord, con anomalías de 2.5 grados por encima de la media en un periodo de tres meses.