El reconocimiento a Sindo Garay, Carlos Puig Premión y Bladimir Zamora reunió este domingo, en la necrópolis de Bayamo, a un grupo de artistas y directivos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), que participan en la edición XXXII de la Fiesta de la Cubanía.
El homenaje estuvo dedicado a tres figuras vinculadas, desde la música y la palabra, con la vida cultural de este territorio y con expresiones de alcance nacional.
La presencia de los participantes en el cementerio bayamés incorporó a la celebración el recuerdo de un trovador, un compositor y director de orquesta, y un poeta que hizo también del periodismo y la crítica sus espacios de creación.
Aunque sus trayectorias corresponden a diferentes generaciones y maneras de trabajar, sus obras permiten reconocer vínculos entre la canción, la promoción artística y el estudio de la cultura cubana.
En Sindo Garay, esa relación tiene una expresión particular en su pertenencia afectiva a Bayamo. El autor de Mujer bayamesa dispuso que sus restos descansaran en esa ciudad, donde fue sepultado tras su fallecimiento, ocurrido en La Habana el 17 de julio de 1968.
La canción que dedicó a la mujer bayamesa forma parte de un repertorio en el que sobresalen, además, La tarde, Perla Marina y Amargas verdades.
Esas composiciones permiten acercarse a su legado más allá de una sola obra y reconocer la amplitud de su creación musical.
El vínculo de Sindo con Bayamo, por tanto, no se limita al lugar de su sepultura. Está también en una de sus canciones más conocidas y en la relación que sostuvo con la ciudad a la que quiso regresar definitivamente.
Otra dimensión de la labor musical estuvo representada en el homenaje a Carlos Puig Premión, compositor, arreglista, instrumentista y director de orquesta bayamés.
Su preparación comprendió diferentes instrumentos. Se formó como clarinetista y se graduó en percusión, saxofón y flauta consolidando una trayectoria que acompañó su desempeño en la creación y la dirección musical.
Puig participó, además, en la fundación de espacios destinados a la promoción de la música. Entre ellos figuran los festivales Sindo Garay y Benny Moré, junto con los certámenes infantiles Cantándole al Sol y Reparador de Sueños.
Esa labor permite situar su aporte no solo en las partituras o en el trabajo al frente de una agrupación, sino también en iniciativas que abrieron espacios para la participación artística. Entre los reconocimientos que recibió se encuentran el Premio Internacional de Composición para Bandas Alejandro García Caturla, la Medalla Alejo Carpentier y la Distinción por la Cultura Nacional.
Por su parte, Bladimir Zamora vinculó la creación literaria con el ejercicio del criterio. Nacido en Cauto del Paso en 1952, fue poeta, periodista, investigador y crítico especializado en música popular cubana.
Su trayectoria estuvo estrechamente relacionada con El Caimán Barbudo, revista en la que trabajó como redactor desde la década de los setenta hasta su fallecimiento, el 5 de mayo de 2016.
La investigación histórica constituyó otra vertiente de su trabajo, particularmente en temas relacionados con la vida y la obra de José Martí. Su producción abarcó antologías, poemarios, compilaciones y cancioneros, además de una labor en los medios radiales y en la realización de documentales.
También en Bayamo dejó experiencias de participación cultural. Aquí fundó un club de cine y un taller literario, y colaboró con distintos medios de comunicación. Ese recorrido añade una dimensión local a la trayectoria del escritor y periodista recordado este domingo.
Aristas que participan en la 32 edición de la Fiesta de la Cubanía junto directivos de la UNEAC en las provincias de Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo encabezados por la cantante Ary Rodríguez, presidenta de la sección de música en esta provincia acudieron al campo santo bayamés a rendirles homenaje.