Luis Olazábal Cepeda integró la tropa bajo el mando del legendario comandante del Ejército Rebelde (ER) Camilo Cienfuegos Gorriarán (6 de febrero de 1932- 28 de octubre de 1959).
Olazábal Cepeda nació en Manzanillo, segunda ciudad en importancia de la actual provincia de Granma, sur oriente de Cuba.
Participó, bajo la dirección de Celia Sánchez Manduley, en la lucha clandestina contra el entonces presidente de la nación caribeña, Fulgencio Batista y Zaldívar.
En abril de 1957 subió a las montañas de la Sierra Maestra, al finalizar la guerra librada por el ER, el 1 de enero de 1959, tenía el grado militar de capitán.
De una amplia entrevista que le concedió a este redactor en 1989, son los fragmentos siguientes:
Al incorporarme al ER, primero estuve en la Columna Uno del Comandante en Jefe (Fidel Castro), después me mandan a la vanguardia; su jefe era Ciro Redondo y cuando lo matan en el combate de Mar Verde, en el que participé, es que Camilo coge la vanguardia del Che, desde entonces estuve con él hasta que partió para los llanos del Cauto.
Yo era muy cobarde pa’la oscuridad -era no. Soy; yo de noche no camino ni dos cuadras-, entonces qué hacía Camilo, me decía “ve a tal lugar”, en la oscuridad, y yo “Camilo, que solo no voy, mándame con otro”, y él “tienes que ir”, “que solo no voy”, hasta que mandaba a otro conmigo.
Una noche se disfraza, se pone una sábana en la cabeza como un fantasma, y me hizo correr todo el campamento. Él hacía todas esas gracias.
Camilo era un gran hombre. Primero comían los soldados y después él; todo lo compartía. Si algo aparecía era para la tropa completa.
A los campesinos los rebeldes no les podíamos coger nada, ni una fruta, si no nos la daban. Más bien Camilo les daba a ellos azúcar y otros productos.
Él y yo salíamos a visitar a los guajiros de las zonas liberadas y les explicaba en qué consistía nuestra lucha.
Una vez en un combate yo no podía subir una loma y le digo: “déjame aquí, que yo me escondo” y para que vean quién era él me dice: “yo no te puedo dejar, me quedo contigo”. ¡Mira tú qué grandeza!
Entonces cogió mi mochila, se la dio a otro compañero y la de aquél, que era más chiquita, me la entregó a mí.
No dejaba atrás a un compañero aunque el enemigo estuviera encima, lo que demuestra que quería a sus hombres, y nosotros lo adorábamos; nunca iba atrás, siempre delante.
Camilo y el Che (Guevara) peleaban al frente, de pie, por eso en Pino del Agua lo hirieron (a Camilo) en los muslos. Era muy guapo, pero ecuánime.
También era jaranero, noble, pero si tenía que hacerlo castigaba a cualquiera.
Recuerdo que a un compañero lo castigó una vez y otro compañero y yo que estábamos de cocineros, le llevábamos, escondidos, comida y en una de esas Camilo nos sorprende, pero no nos dijo nada.
Al otro día lo sorprendimos a él haciendo lo mismo, escondido de nosotros.
Camilo vivía faja’o conmigo, regañándome por mi forma de ser, pero éramos hermanos.
El día de la entrevista, realizada en Buey Arriba, Olázabal Cepeda llevaba un portafolio ocupado por fotos tomadas en la Sierra Maestra, de actividades políticas y culturales cuando dirigía, en los años 60 del siglo anterior, la Asociación de Jóvenes Rebeldes en Matanzas.
También, diferentes medallas, entre estas la de fundador de la Columna Rebelde número Uno dirigida por Fidel Castro.
Del maletín el entrevistado extrajo un ejemplar del diario Juventud Rebelde del 27 de octubre de 1985, en el cual apareció fotocopiada la carta que le enviara Camilo cuando se encontraba en los llanos del Cauto y él, Olazábal, convaleciente en las montañas orientales.
La misiva dice:
Abril 24 de 1958
Mi siempre estimado Luis.
Espero que estés recuperado de las heridas y te encuentres como en los viejos tiempos, hecho un león; nosotros por estos llanos bien, caminando como locos y casi sin dormir, haciendo los campamentos en los potreros.
No pudimos realizar (ilegible en la fotocopia de JR) de tomarnos cada uno una cerveza en la ciudad, en la próxima lo haremos. Si quieres venir habla con Ramiro, tengo un puesto de morterista vacante, eso sí a la primera escandalera te fusilo y no puedes repetir un cuento más de 25 veces.
Saludos a todos, te aprecia, Camilo.
Concluida la lectura, Olazábal dijo con orgullo: “Eso es lo más grande en mi vida; nací con suerte, primero fui esclavo, ahora soy libre…y Camilo era mi hermano.
Camilo le decía a Olazábal Cepeda El dinamitero bailarín.
El 28 de octubre de 1959 el avión en el que Camilo Cienfuegos regresaba de Camagüey a La Habana cayó al mar, su cuerpo y el del piloto, Luciano Fariñas González, no han aparecido.