TRANSMITIMOS POR LAS FRECUENCIAS

99.5 | 107.9 FM

1140 | 1150 | 1160 KHZ AM

ESCUCHE AQUÍ LAS EMISORAS DEL SISTEMA RADIAL GRANMENSE


El Árbol de la espera, de Lucía Muñoz (+ fotos)

En una página se puede decir mucho, cuando se trata de un libro de poemas excelente, que lleva un título lleno de sugerencias: El árbol de la espera, obra de la noble poeta bayamesa Lucía Muñoz Maceo. La portada sugiere un árbol navideño, “de la espera”, quizás, el nacimiento de Jesús. Pero se puede pensar en el árbol donde se graba un corazón con las iniciales del amor; puede pensarse en un árbol hipotético de un bosque mágico, donde la mujer poeta pudo imaginar todo el libro.

Lucía Muñoz continúa en este conjunto su bella línea creativa en que lo personal se reúne con la vida activa, lo que está adentro con lo que está afuera del ser, ese ser que es el sujeto lírico, cantando desde un “yo” que intenta hacer una crónica del mundo, de la otredad. Pasan por las páginas de este poemario la familia, los amigos, la patria, el juego de ideas sobre ese “yo” frente a los otros, un padre que construye la casa para ese “yo” y para los hermanos, pero ella queda sujeta al tiempo, al paso feroz del tiempo que todo lo consume y “Nada quedó de la casa estruendosa”.

Lucía apela a un distinguible tono conversacional que, por momentos, adquiere un valor metafísico, cuando se refiere a lo que podríamos llamar lo imponderable. El poema “Me busco y me busco” es un buen ejemplo de ello. Debajo del entramado de sutiles relatos, de evocaciones y de cierto grado de elegía por lo perdido, hay una poeta vibrante que muestra su espiritualidad. Ello se advierte en la contraposición temporal: pasado-presente, la gente pasa en el gramatical presente histórico, pero el ritmo lírico subraya ese pasar, esa temporalidad fluyendo que se advierte en todo el libro.

RECOMENDAMOS LEER |  Presentan El árbol de la espera, novedad literaria de Lucía Muñoz (+ fotos)

La poeta elige versos breves, aunque de modo libre, y con ello logra un tono de canción, de poema que quiere cantar a la vez que contar y que reflexionar. Entre sus temas figuran el amor, la amistad como recodo del amor, la familia donde ese amor germina, de modo que sin ser un libro erótico, destella con el impulso del amor universal. En “Miedo al ágora” hay una extraña sensación de privacidad frente a la multitud, aquello que Eliseo Diego llamaba la “extrañeza de estar”, y el recuerdo de la niña de la mano de la madre extiende un poema que es en verdad un asombro ante el mundo.

Así podríamos ir viendo poema por poema de este tejido esencial que es El árbol de la espera. Hay un fresco, una pintura movida de la realidad, Lucía Muñoz hace gala de la presencia de lo sensorial en una poesía que canta y piensa, en la que el resultado no es jamás pesimista. No nos ofrece la rigidez de una fotografía sino la visión de la vida que acepta el paso del tiempo y quiere, de todos modos, fijarlo apasionadamente. Hay que saludar este bello libro y leerlo con el cuidado que merece, cada texto es una unidad que responde al conjunto. Cuando lo leemos completo, sentimos que sueño y realidad se han dado la mano para la gracia de un conjunto lírico lleno de amor.


  • Por Virgilio López Lemus: poeta y ensayista, Premio Nacional de Literatura 2025.