Luanda-. El embajador de Cuba en Angola, Oscar León, afirmó que la nación caribeña es un país de paz, pero toma muy en serio las amenazas de agresión militar lanzadas hoy desde Estados Unidos.
Añadió que la Isla no representa ningún peligro para ese país, como intentan hacer ver sus gobernantes, y no existen razones que justifiquen un ataque de la mayor potencia militar del planeta; sin embargo, aseguró que la nación caribeña se prepara para defenderse, en caso de ser necesario.
En entrevista en vivo en la Televisión Pública de Angola (TPA) la víspera en la noche, el diplomático denunció el recrudecimiento del bloqueo estadounidense y la aprobación, por parte de Washington, de nuevas medidas con un impacto severo en la población cubana, que puede catalogarse como genocidio.
Mencionó particularmente el cerco a las importaciones de petróleo vigente desde el 29 de enero, en virtud del cual sólo ha entrado a Cuba un barco de combustible ruso en siete meses, causando afectaciones a la generación de energía, el abasto de agua, el funcionamiento del transporte, de los hospitales, las escuelas y de todos los servicios y sectores en general.
En la conversación igualmente se habló del retroceso en las relaciones con Estados Unidos, a partir del primer mandato del actual presidente Donald Trump, que desechó los avances alcanzados desde 2015, como la firma de 22 acuerdos de cooperación en áreas de interés común.
León también abordó los cambios en el modelo económico cubano, sobre los cuales afirmó que son tomados soberanamente y como parte del proceso de renovaciones impulsado a partir de la Constitución discutida y aprobada por el pueblo en 2019.
Señaló que la situación actual ha impuesto la urgencia de agilizar esas transformaciones con el objetivo de movilizar las fuerzas productivas del país y buscar soluciones propias para tratar de salir de la crisis impuesta desde el exterior, pero insistió en que son medidas que fueron discutidas con la población y que de un modo u otro ya estaban en estudio.
La TPA preguntó sobre la actitud de varios países que recientemente decidieron cerrar la cooperación con Cuba e incluso las relaciones bilaterales, sobre lo cual el diplomático de la nación caribeña se refirió a las campañas de presión estadounidense sobre los gobiernos para que abandonen los convenios mutuamente beneficiosos, fundamentalmente en materia de salud.
Detalló también que las presiones de Washington y sus medidas coercitivas unilaterales han tenido impacto también en los inversores extranjeros, provocando que incluso algunos socios históricos se retiren del país.
Otro aspecto tratado en el diálogo fue el respeto de los derechos humanos en Cuba, en torno a lo cual el embajador afirmó que las leyes cubanas, comenzando por la Carta Magna y el Código de las Familias, protegen ampliamente estos derechos y el país los respeta, además de ser miembro del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, participar activamente dentro de este y cooperar con sus mecanismos.
Significó que en este, como en otros asuntos, existe una campaña de difamación contra el país, orquestada desde Estados Unidos, que pretende justificar la política de asfixia que aplican contra La Habana.
Diversas aristas de las relaciones con Angola igualmente fueron abordadas en la conversación con la TPA, como la comunidad cubana residente en el país y sus preocupaciones.
León sostuvo que más de 11 mil cubanos están registrados en el consulado, pero la cifra de quienes viven en esta nación africana es mucho mayor y en su mayoría son personas integradas, bien recibidas, que aportan en diferentes sectores de la vida de la sociedad y contribuye al desarrollo del país.
Comentó que la Embajada mantiene el diálogo con el Gobierno angoleño sobre la situación de los vistos y la regularización de los compatriotas residentes, y existe cooperación constante con las autoridades nacionales para que la migración entre los dos países sea normal y segura.
El diplomático recordó aspectos de las relaciones históricas entre las dos naciones, como la cooperación militar (1975-1991) y en sectores como la salud y la educación; la formación de estudiantes angoleños en Cuba, el funcionamiento de la comisión bilateral y las perspectivas de ampliación de la colaboración.