Washington dicta el guion y la red tóxica simula el consenso
Hubo días en que la conversación sobre Cuba parecía estallar de forma espontánea. Una orden ejecutiva, una amenaza contra el suministro de petróleo o una nueva lista de sancionados aparecía en Washington y, casi de inmediato, el espacio digital se llenaba de titulares, alarmas, interpretaciones y copias. Pero, al ordenar siete meses de datos, la espontaneidad empieza a parecer otra cosa: un patrón deliberado.