Desde los puntos más altos de la Sierra Maestra, es noticia al cierre de agosto el inicio de la actual cosecha de café, con la recolección de las primeras latas de grano, lo que marca el comienzo formal de una de las campañas más decisivas para el sector agropecuario de Granma.
El plan de producción para este año es ambicioso pero alcanzable, los caficultores de la provincia aspiran a recolectar más de 1500 toneladas de café oro, una cifra que demanda eficiencia en el acopio y, sobre todo, rigor en la atención a las plantaciones.
Hoy trabajan bajo un esquema de intensificación donde cada día de sol y cada mano experta en el surco cuentan para evitar pérdidas en la maduración del cerezo.
Los bastiones cafetaleros del Plan Turquino en esta provincia son Buey Arriba, Bartolomé Masó y Guisa, aunque también forman parte del esquema productivo Campechuela, Media Luna y Pilón.
Es en estas lomas donde el café tiene su mayor presencia, contando con un respaldo mayoritario del sector cooperativo y campesino, que ya despliega sus fuerzas y moviliza a la reserva de los centros de trabajo para asegurar que ningún grano se pierda en la planta.
Una parte importante del grano está comprometida para la canasta familiar normada y el consumo social, garantizando ese café que debe llegar los hogares.
No obstante, no se puede descuidar el encargo exportador a partir de que el café granmense sigue siendo un producto altamente demandado en mercados internacionales por su calidad y condiciones de cultivo, un rubro que es, en definitiva, fuente de divisas vitales para el país.
A esta hora, las autoridades cafetaleras del territorio hacen un llamado especial a la organización en los puntos de recibo y a la agilidad en la gestión de transporte, muy limitado ante la carencia de combustible.
Las condiciones logísticas, desde la preparación de las despulpadoras, han sido evaluadas minuciosamente para no entorpecer el ritmo de cosecha, que promete ser constante a medida que las temperaturas, las precipitaciones y la altitud dicten la maduración del fruto.
Granma inicia así una campaña cafetalera vital, bajo el firme compromiso de sus serranos por consolidar esta cosecha, sustento fundamental de las familias serranas y símbolo inequívoco de cultura y tradición