El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró este miércoles ante los medios de prensa que la situación en la zona del golfo Pérsico ha vuelto a entrar en una fase de degradación, lo que representa un motivo de preocupación a escala internacional.
«Vemos, vemos que ahora los estadounidenses están ocupados con otros asuntos. A nuestro pesar común, la situación en la región del golfo Pérsico dista mucho de ser estable y, por el contrario, ha vuelto a entrar en una fase de degradación, lo que no puede sino generar preocupación global», afirmó Peskov desde Moscú.
Según Peskov, el desplazamiento del foco de interés estadounidense tiene consecuencias directas sobre la estabilidad en el golfo Pérsico, una región históricamente volátil y estratégica para los mercados energéticos y la seguridad internacional.
En ese contexto, el portavoz vinculó la situación actual con el conflicto en Ucrania. «Por lo tanto, por supuesto, ahora los estadounidenses no tienen tiempo para la solución de la crisis ucraniana«, señaló, en una frase que sintetiza la posición del Kremlin: Estados Unidos se encuentra sobrepasado por múltiples frentes y no puede atender simultáneamente todas las crisis globales.
Sin embargo, Peskov matizó sus afirmaciones al señalar que los canales de comunicación entre Rusia y Estados Unidos se mantienen activos.
«A juzgar por nuestros canales de comunicación, que continúan, y de los que, en realidad, todo el mundo lo sabe bien, recibimos constantemente señales de que los estadounidenses siguen dispuestos a continuar con sus esfuerzos en cuanto a la solución [de la crisis] ucraniana una vez que tengan un poco más de margen con los problemas», agregó.
De momento, la escalada en Oriente Medio entre Estados Unidos e Irán sigue en aumento y en una fuerte tensión bilateral. El cese al fuego quedó descartado y se espera que la escalada continúe cada vez más intensamente.