Granma se vistió de fiesta este domingo con una celebración colmada de alegría y entusiasmo .El Día de los Niños, tradición que cada tercer domingo de julio transforma las principales plazas de sus trece municipios en auténticos espacios de encuentro y diversión. Desde las primeras horas de la mañana, las familias acudieron a los lugares emblemáticos de cada región.
El corazón de la jornada latió con fuerza en cada rincón. Niñas y niños participaron en competencias deportivas, carreras de sacos hasta partidos de fútbol improvisados, fomentando valores esenciales como el compañerismo y la sana rivalidad.
Escenarios al aire libre vibraron con presentaciones teatrales llenas de colorido y creatividad, mientras magos sorprendían a los más pequeños con trucos que desafiaban la lógica y estimulaban la imaginación. Payasos y narradores de cuentos completaron esta cartelera mágica, logrando que grandes y chicos compartieran momentos inolvidables de risa y aprendizaje lúdico.
El epicentro de la festividad quedó registrado en el área exterior de la Casa de Cultura 20 de octubre, de Bayamo, con un espectáculo infantil en el que convergieron diversas modalidades artísticas, con réplica, de similar intensidad, en la sede provincial de la Asociación Hermanos Saiz.
La gastronomía no quedó rezagada en esta fiesta. Quioscos y puestos ambulantes desplegaron una variada propuesta culinaria que sació los antojos infantiles: helados, algodones de azúcar, frutas frescas y jugos naturales acompañaron la jornada.
Una buena noticia para la comunidad despertó especial entusiasmo: la reapertura del área de baño en el Consejo Popular Las Mercedes, en Bartolomé Masó Márquez. Esta zona se convirtió en un refugio perfecto para escapar del ardiente sol veraniego, brindando a los pequeños y familiares, un espacio fresco donde jugar y refrescarse, al tiempo que reforzaba el sentido de pertenencia comunitaria.
Las festividades del Día de los Niños en Granma no solo celebraron la inocencia y alegría infantil, sino que reafirmaron el compromiso social de la provincia por garantizar espacios seguros y felices que contribuyan al desarrollo integral de sus habitantes más jóvenes.
En cada risa, en cada juego, se reconoció el derecho fundamental de los niños al juego y la recreación, cimentando así un futuro esperanzador iluminado por la esperanza y la unidad familiar.
Este domingo, Granma recordó que cuidar a los niños es sembrar felicidad, cultura y bienestar para toda la sociedad. Las plazas, convertidas en escenarios de sueños y sonrisas, evidenciaron una vez más la magia que envuelve al Día de los Niños, una fecha donde la alegría se desborda y el corazón de la provincia late al ritmo de sus pequeños protagonistas.