Guáimaro: cuando los cubanos convirtieron en Constitución la razón de su espada
Imaginen ustedes el polvo de abril levantándose en aquel poblado camagüeyano. Las noticias del frente no eran alentadoras: hacía solo seis meses que habíamos encendido la mecha en La Demajagua, y ya Bayamo había caído de nuevo en manos españolas. La iniciativa militar se había ralentizado. Y lo más grave: no existía un solo gobierno que hablara en nombre de la naciente República.